En este capítulo vamos a desarrollar un sistema de reproducción de sonido envolvente
3D al alcance de cualquier persona interesada en los espacios
virtuales, aplicable, tanto a los equipos electroacústicos convencionales
como, también, en algunos sistemas de Realidad Virtual, PC multimedia, etc.
Empezaremos nuestro proyecto analizando la figura de la izquierda, (ya
comentada en el primer capítulo del tutorial, Sonido 3D), la cual, presenta el mayor inconveniente
de la Estereofonía convencional, esto es, la mezcla indeseable
de las señales de los canales izquierdo y derecho.
Tal como vemos, el oído izquierdo OI recibe la señal I más la componente
perturbadora d, es decir: (I+d). Lo mismo ocurre con el oído derecho OD, el cual, recibe la
señal D más la componente perturbadora i, esto es: (D+i).
Se trata, pues, de diseñar un circuito que sea capaz de eliminar esta
diafonía y lograr que el oyente O2 situado delante de los
altavoces obtenga la misma impresión de dirección y espacio que O1 situado
en la sala de conciertos.
En este sistema de sonido, los altavoces se colocan justamente delante del
oyente. Por lo tanto, es posible albergarlos en una única pantalla acústica.
Con la mencionada disposición, puede demostrarse que la atenuación y
variación de timbre producida por la cabeza del oyente es mínima.
Podemos suponer, entonces, que la amplitud de la señal acústica en cada
oído es, en principio, igual. Por lo tanto, la señal I+d en las inmediaciones
del oído izquierdo pasa a ser:
(I+D)
Para eliminar la componente perturbadora D necesitamos la siguiente
composición de señales en las inmediaciones del oído izquierdo:
(I+D)-D
Lo mismo podemos decir de la señal (D+i) que, en las inmediaciones del
oído derecho pasa a ser:
(D+I)
De igual forma, para eliminar la componente I en las inmediaciones del oído
derecho necesitamos la siguiente composición de señales:
(D+I)-I
Podemos reagrupar la primera señal de forma diferente:
Oído izquierdo: (I-D)+D
Haciendo lo mismo con la segunda:
Oído derecho: (D-I)+I equivalente a: -(I-D)+I
Observamos que el oído izquierdo OI ha de recibir la diferencia de las
señales (I-D) y el derecho esta misma diferencia pero invertida de fase:
-(I-D). Además, existen dos señales adicionales: D en las inmediaciones del
oído izquierdo e I en el derecho.
Como es imposible enviar al oyente estas últimas señales sin producir
diafonía, crearemos un campo acústico común para el oyente con las suma de
dichas señales (I+D).
Veamos, ahora, la primera realización practica.
Tal como podemos ver en el gráfico
siguiente, la pantalla acústica se compone de tres altavoces de banda ancha,
responsables de recrear la imagen acústica espacial de la sala de conciertos.
El altavoz de la izquierda radia la señal (I-D). El derecho se encuentra en
oposición de fase respecto al primero y, por lo tanto, la señal radiada será:
-(I-D). Es decir, estos dos altavoces conforman un dipolo acústico donde
el plano de presión nula coincide aproximadamente con el eje de simetría de
la cabeza del oyente.
El altavoz central, tal como vemos en el
siguiente gráfico radia la
señal común (I+D)
En estas condiciones, la señal resultante en las inmediaciones del oído
izquierdo es:
(I+D)+(I-D)=2I
En las inmediaciones del oído derecho, la señal resultante es:
(I+D)+(-(I-D))=2D
Realmente con esta disposición hemos eliminado la diafonía del sistema
electroacústico puesto que el oído izquierdo del oyente en la sala de
audición, recibe únicamente la señal del oído izquierdo del oyente en la
sala de conciertos, suponiendo que hubiéramos colocado un minúsculo
micrófono en su canal auditivo. Con el oído derecho ocurre exactamente
lo mismo siempre y cuando el oyente se situe enfrente de los altavoces.
Si se cumplen todos los requisitos exigidos por el sistema, se obtendrá una
pantalla acústica muy eficaz en la reproducción espacial de cualquier
programa sonoro, debido a que si bien existe una sola pantalla acústica en
la sala de audición, los focos sonoros virtuales se encuentran distribuidos
en un amplio espacio alrededor del oyente.
Suponemos que la reverberación de la sala de audición tiende a cero y
el oyente se encuentra enfrente de los altavoces.
Con este sistema de sonido, las señales de los canales
izquierdo y derecho son totalmente independientes en la gama de frecuencias
utilizada por los oídos del oyente para discernir, en la escucha real, las
diferentes posiciones de cada una de las fuentes sonoras.
Tal como sucede en la Estereofonía convencional, podemos asignar a cada uno
de los instrumentos implicados en la grabación, determinada relación de
amplitudes en las señales correspondientes enviadas a los canales izquierdo
y derecho. En nuestro caso, si la amplitud es la misma en los dos canales,
la fuente sonora virtual y nuestra pantalla acústica 3D se encontrarán en
la misma posición. Variando esta relación de amplitudes, podremos situar a
cada una de las fuentes sonoras virtuales en cualquier lugar fuera de
la pantalla, aunque, desde un punto de vista objetivo, todas ellas se
encuentran aún en línea. Es decir, lo que estamos haciendo en este
momento es reproducir un programa estereofónico convencional con una
pantalla acústica espacial consiguiendo, eso es cierto, un efecto envolvente
adicional al haber eliminado la diafonía en el punto de audición.
Sin embargo, la verdadera ventaja de este sistema respecto a uno convencional
es que, ahora, debido a la independencia de las señales (I,D) en toda la
cadena grabación/reproducción, es posible utilizar una cabeza artificial en
la grabación aprovechando sus ventajas desde el punto de vista espacial o,
mucho mejor, sustituir dicha cabeza por un modelo electrónico, es
decir, un circuito que permitiera realizar las mismas transformaciones del
frente de ondas producidas por aquella. Esto implica un tratamiento
independiente de cada canal en la sala de grabación, siguiendo un modelo
preestablecido y copiado, además, de nuestra experiencia acústica cotidiana:
a cada nueva posición de la fuente sonora en el espacio, le
corresponden determinada relación de amplitud timbre y tiempo en los
oídos del oyente. Este sería, pues, el modelo a seguir.
R.Andreu
T.A.V. multimedia