LA VERDAD SOBRE PAULINA RIVEL
El mes de Julio del 2008 ha sido muy gratificador desde el punto de vista del nombre Rivel
debido a que Paulina Andreu, conocida también como Paulina Schumann y/o Paulina Rivel, acaba
de recibir uno de los Premios Nacionales de Cultura, concretamente, el Premio
Nacional de Circo. Esta es la segunda vez que, en los últimos tiempos, se concede
un premio de elevado rango a alguien perteneciente a la familia Andreu Rivel.
La cuestión es: ¿Merece la Sra. Paulina Andreu Rivel este reconocimiento público?
Porque, claro, ya sabemos que el nombre Rivel, en según que circunstancias, puede abrir
"puertas" y este premio interpretarse como uno de esos casos de extrañas influencias.
Pues bien, en primer lugar, tengo que decir que el que escribe este texto le hubiera
otorgado a Paulina Rivel tres premios puesto que uno solo parece ser claramente insuficiente
para homenajear su trayectoria artística a lo largo de su vida. Pero... ¿Por qué tres premios,
en vez de uno, dos o cuatro?
Porque, según mi modo de ver las cosas, la vida de Paulina Andreu, la musa del clan Rivel,
pasó por tres fases artísticas bien diferenciadas.
En la primera fase Paulina empieza a trabajar con sus hermanos, bajo la experimentada
dirección de su padre, en el mundo de la acrobacia y la danza.
Desde muy niña desarrolló una sensibilidad especial hacia el arte,
formando parte importante de su educación. Lo cierto es que esta primera y temprana fase
merece un premio, un premio al amor y entrega hacia su actividad artística a pesar de su
temprana edad, un premio al respeto de una tradición que su padre y hermanos le estaban
transmitiendo.
En la segunda fase, Paulina ya era una hermosa mujer y fue, precisamente, en esta época
cuando conoció al empresario de circo Mr.Schuman casándose con él. Entre sus actividades
hay que destacar su especialización en la doma de caballos de pura raza, convirtiéndose en la
más bella amazona que uno pueda imaginar. Sin ningún lugar a dudas, esos años fueron muy fructíferos
desde el punto de vista artístico. ¿Por qué, entonces, no otorgarle otro premio?
Finalmente, en la tercera fase de su vida artística y profesional, trabajó, además,
con su padre Josep (Charlie Rivel). También, le atendió en los últimos años de su vida
comportándose como lo que siempre ha sido: una gran señora, una excelente hija y una gran
profesional. ¿No creen ustedes que esa manera de enfocar la vida merece otro premio?
En fin, esto es un escueto resumen de una vida dedicada al circo. O nunca mejor dicho,
una vida plena dedicada al arte. Felicidades Paulina.
R. Andreu
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