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El Sonido... la Música... pueden llegar a ser proyecciones impersonales de...


El violín eléctrico Diseño de un transductor electroacústico.

TRANSDUCTORES DE TITANATO DE BARIO
De los múltiples dispositivos que utilizan el titanato de bario como medio de transducción, tales como sensores para realizar ecografías, sonar, micrófonos, diminutos altavoces, avisadores acústicos, soldadura de plásticos, etc. aquí vamos a dedicarnos a estudiar su aplicación en el mundo de la Música.

EL VIOLÍN ELÉCTRICO
Para ello, en este apartado voy a abordar un tema realmente interesante: la electrificación de los instrumentos de cuerda frotada, es decir, el violín y demás instrumentos de esta clase: viola, violonchelo, contrabajo, etc.
El tema no es nuevo, evidentemente, puesto que en el mercado pueden encontrarse diversos modelos de sensores de calidad específicos para violín "made in USA". También, existen algunos alemanes y japoneses, todos ellos bastante caros, por cierto.
Lo atractivo del caso que nos ocupa fue la realización de diversos ensayos y experiencias buscando el sonido adecuado, es decir, mi propio sonido.
Antes de seguir con el tema vamos a aclarar una cuestión importante. Si bien soy un gran entusiasta de los instrumentos eléctricos, incluido el violín, siempre se ha de tener presente el tipo de música a interpretar. Personalmente, considero una aberración ejecutar temas clásicos con un violín eléctrico. En mi opinión, para hacer revivir el sentimiento de una composicion para violín de Bach, Mozart, Beethoven, etc, etc. sólo queda una alternativa que es utilizar un violín acústico y, por supuesto, cuanto más bueno mejor.
Ahora bien, para hacer música de nuestra época (y que, desde el punto de vista sonoro, no quiera imitar a las composiciones de siglos anteriores) es perfectamente posible utilizar un violín eléctrico. Por ejemplo: la música de jazz admite, sin reservas, su utilización, más aún cuando el violinista ha de tocar con otros instrumentos de más potencia acústica, tal como trompetas, saxos, batería, etc. Si lo deseamos, los nuevos timbres que pueden conseguirse se encuentran más en consonancia con esta música. Si, ya se que Grappelli tocaba el violín acústico exclusivamente. Nótese, no obstante que, en casi todas las ocasiones, su grupo estaba formado por un contrabajo y dos guitarras. Nada de viento y muy pocas veces batería.
También, en más de una ocasión he escuchado alguna grabación en directo de Duke Ellington donde uno de los solos lo realiza un violín... Pues, que quieres que te diga, entre tanto viento y percusión el violín parece que se ahoga. Según mi opinión, el sonido original del instrumento no encuadra demasiado bien con este tipo de música y, además, la utilización de un micrófono presenta dificultades: inmovilidad del músico ante el aparato, acoplamientos, ruidos, etc. Bien, sigamos con nuestra historia.

CONCIERTO DE ARANJUEZ CON SITAR ELÉCTRICO
El primer experimento de electrificación de instrumentos acústicos lo realicé hace años utilizando un sitar. En aquella época, empecé a trabajar en el mundo de la Acústica utilizando acelerómetros y, mira por donde, se me ocurrío que realizando previamente algunas variaciones en el dispositivo, éste podía ser utilizarlo para electrificar un instrumento musical, por ejemplo, el citado sitar. De esta manera, con José Antonio Ballesteros (Toni), guitarrista, y yo mismo, con mi flamante sitar eléctrico, realizamos una singular grabación del concierto de Aranjuez. He aquí un fragmento.

Nota:
Este fichero padece algo de flutter debido a que la cinta master original no se encontraba en perfecto estado.
Como los resultados en cuanto al transductor fueron bastante buenos, en el presente, con más conocimientos sobre la transducción piezoeléctrica, he vuelto a realizar nuevos experimentos con el objeto de electrificar uno de mis bienes materiales más estimados: un antiguo violín.

DISEÑO Y DESARROLLO DEL TRANSDUCTOR
Respecto al tema que nos ocupa, en el pasado tuve la oportunidad de realizar en la empresa de telefonía de Barcelona, Faditronic, ahora inexistente, algunos diseños de transductores piezoeléctricos avanzados.
Lo que se pretendía en aquel momento era la creación de una familia de micrófonos estancos y resistentes a las más severas condiciones atmosféricas. Incluso, llegar a sumergirlos en el agua y seguir funcionando.
El diseño y las correspondientes pruebas del transductor los llevé a buen término en el laboratorio (I+D) de la citada empresa barcelonesa. Su fabricación posterior fue encargada a la empresa japonesa Kyocera, siempre bajo nuestro control. Una vez los transductores estuvieron a punto llegaron a Barcelona para ser ensamblados con la parte electrónica y, finalmente, comercializados. Veamos, ahora, un asunto trascendental: cuando el tranductor se encontraba fuera del cuerpo del micrófono, sobre el banco de pruebas, era capaz de captar un sinfín de vibraciones y ruidos de impacto del entorno, todo lo cual, me hizo pensar (algunos años más tarde) que este dispositivo también podía ser utilizado para recoger las vibraciones (no sonidos) que viajan desde las cuerdas del violín hacia la tapa del mismo y viceversa. El tranductor debía, pues, recoger este conglomerado de ondas en tránsito a través del puente directamente de la madera sin añadir nada que pudiera enmascarar el bello sonido original del instrumento, asunto que, en principio parecía difícil, puesto que todos los que conocen el tema de los piezos saben que al margen de pequeñas resonancias y antirresonacias bastante débiles en la parte superior del espectro de audio fáciles de corregir, aparecen, también, una o dos fuertes resonancias y sus correspondientes antirresonancias con un alto factor Q en la zona de las medias frecuencias.
En la gráfica de impedancia adjunta podemos observar estas resonancias y antiresonancias en una típica cerámica de tamaño medio. Aumentando o disminuyendo la superficie vibrante, éstas resonancias/antirresonancias se desplazarán hacia las bajas o altas frecuencias respectivamente. También el espesor y tipo de sustrato harán variar la frecuencia de éstas entre límites amplios.
Lo cierto es que ya me encontre con un problema similar cuando el transductor formaba parte del micrófono. Por supuesto que, amortiguando la cerámica, puede lograrse una buena atenuación de estas resonancias. De hecho, lo que se pretende no es hacerlas desaparecer sino disminuir su amplitud reduciendo el factor Q hasta que sean prácticamente imperceptibles.
Tal como todos sabemos, el amortiguamiento de un sistema oscilante, sea éste eléctrico, mecánico o acústico, puede lograrse de manera eficaz añadiendo resistencia eléctrica, mecánica o acústica respectivamente. El inconveniente que tiene este método es que con el añadido de resistencia, también reducimos la sensibilidad en todo el espectro.
Aunque, en principio, también era posible utilizar sistemas de amortiguamiento selectivo sintonizados con las frecuencias perturbadoras provenientes de la cerámica, los deseché por tres motivos:
En primer lugar, la reducción sustancial del tamaño original del transductor para acoplarlo al puente del violín más la utilización de algún producto de fijación y amortiguamiento adicional, fue suficiente para desplazar además de reducir, en gran medida, el Q de la resonancia principal y resto de resonancias secundarias.
En segundo lugar, el añadido de reactancia de masa y capacitancia acústica funciona muy bien con los micrófonos de tipo dinámico o capacitivos donde, generalmente se dispone de espacio para implantar dichos componentes acústicos. Pero, en una diminuta cerámica, donde el espacio disponible es prácticamente nulo, este método no era viable con los materiales que pude disponer en aquel momento.
En tercer lugar no quería complicarme la vida, dado el buen resultado del método más simple. Por otra parte, las cerámicas piezoeléctricas ofrecen una fuerte señal de salida en comparación con los sistemas magnéticos. O sea, que si el dispositivo perdía sensibilidad al utilizar sistemas de amortiguamiento resistivo no pasaba nada y, por supuesto, ganaba en calidad gracias a la reducción de Q.

MODOS DE VIBRACIÓN DE LAS CUERDAS Y EL PUENTE
En el momento en que, con el arco, atacamos cualquiera de las cuerdas del violín (o cualquier instrumento de cuerda frotada), el sonido producido es el resultado de cuatro tipos de vibración que se producen simultaneamente: la vibración tranversal de la cuerda, la vibración longitudinal, la vibración de torsión y, finalmente, la vibración de octava.
Sin ningún lugar a dudas, la vibración más importante es la transversal puesto que, además de ser la que posee más energía vibratoria, es la que fija la altura de la nota escogida. Además, es la única que, en según que casos, puede observarse a simple vista o, mucho mejor, con luz estroboscópica.
Supongamos, ahora, que el violinista se dispone a tocar una de las cuerdas. En este ir y venir del arco ocurre algo importante. Entre otros fenómenos curiosos, el puente tiene tendencia a vibrar más en su parte izquierda que derecha (siempre mirando el violín de frente). Ello es debido a la asimetría presente en la construcción del instrumento puesto que debajo del pie derecho del puente se encuentra, en sus cercanías el alma, el cual, frena el movimiento vibratorio en esa parte. En la zona izquierda se encuentra la barra armónica y el efecto de frenado que produce es menor.
Algunos investigadores acústicos se preocuparon en averiguar el motivo de esta asimetría en los instrumentos de la escuela de Crémona.
El físico Savart, por ejemplo, modificó la posición de la barra armónica colocándola en el centro del violín, justamente donde en la parte superior se encuentra el puente. Con esta disposición, el violín seguía sonando, por supuesto, pero las notas graves perdieron intensidad respecto a las notas medias... Sí, es cierto, los luthiers de Crémona: Amati, Guarneri, Guadagnini, Estradivari, Bergonci, Gagliano, Testore... sabían lo que hacían, no me cabe la menor duda, no en un nivel teórico-matemático, claro, pues en aquella lejana época, la física, tal como hoy la conocemos se encontraba en su infancia todavía. Lo que hicieron fue utilizar el método empírico de forma genial. En definitiva, los primeros constructores de violines, a través de la experimentación exhaustiva, buscaron un compromiso entre la sonoridad y la estabilidad del instrumento. Sin la existencia del alma y la barra armónica, la probabilidad de que con el paso del tiempo ocurra una deformación en la estructura del violín es alta. Recordemos que la tensión que producen las cuerdas sobre la tapa en un instrumento tan pequeño y aparentemente delicado es del orden de 20 Kg o más. Pero, a su vez, el alma y la barra armónica son dos importantísimos componentes acústicos con la potente facultad de modificar el sonido del violín, simplemente variando sus respectivas posiciones respecto del puente.

TRES MODOS DE CONFORMAR LA SEÑAL ELÉCTRICA
En estos ensayos utilicé tres métodos distintos para obtener una señal eléctrica. En los tres, la base de la transducción es el titanato de bario maravilloso material mecánico-eléctrico muy utilizado, tal como se ha comentado al principio de esta página, para desarrollar diferentes tipos de transductores cuyas aplicaciones van desde la música, como ahora estamos haciendo, hasta la soldadura de materiales plásticos utilizando ondas ultrasónicas de alta potencia. No podemos olvidarnos, tampoco, de los aparatos para realizar ecografías, tanto en materiales inertes como en seres vivos y, también, aplicaciones más mundanas tal como, por ejemplo, avisadores acústicos, pequeños altavoces, etc.
Una prueba de que en el mundo de la materia nada es perfecto lo tenemos cuando hablamos de los transductores de titanato, puesto que estos componentes, como casi todo en esta vida, adolecen de algunos defectos que debemos corregir antes de utilizarlos. Estas cerámicas tienen tendencia a realzar las notas más altas del espectro en detrimento de las notas graves. Por esta razón, en algunos casos es aconsejable la ecualización activa o pasiva si queremos extraer el máximo partido a estos componentes. El que escribe este rollazo, es lo que hizo con su violín.
Como seguidamente veremos, los resultados obtenidos en cuanto a la calidad del sonido, son distintos dependiendo de donde se coloque el transductor.
Tal como es lógico, dichos resultados, también han estado supeditados a la utilización de un tipo concreto de material para el elemento activo y otro para el sustrato. Es evidente que, si sustituimos estos materiales por otros con distintas propiedades, las nuevas prestaciones no coincidirán con las obtenidas aquí, pudiendo ser mejores o peores.

TRANSDUCTOR PARALELO A LA SUPERFICIE DEL PUENTE
Era la ubicación más fácil y, por esta razón, adherimos el transductor a una de las superfies del puente. Los resultados acústicos, sin ser malos, no cumplían con nuestro requisito fundamental que era no desvirtuar demasiado el timbre original de un violín. Por decirlo de otra manera, el violín electrificado de este modo pierde parte de su sonido original. Suena más bien como los instrumentos de cuerda frotada anteriores a la época de los grandes constructores de Crémona. Es decir, un sonido que recuerda a esos conjuntos musicales medievales donde hay presente algún instrumento de arco, tal como las antiguas violas. Este resultado es debido a la peculiar posición de la cerámica que no puede recoger como es debido las notas y armónicos más graves.

TRANSDUCTOR EN MEDIO DEL PUENTE
Para evitar el problema anterior reduje la superficie vibrante de la cerámica insertándola en una de las rendijas R del puente, concretamente en el derecho. Los resultados acústicos fueron indudablemente mejores que los conseguidos en el primer método.
Colocando el sensor en la rendija de la parte izquierda, la señal eléctrica aumenta algo. También se produce un pequeño cambio de timbre y, tanto en una como otra posición, es aconsejable una ecualización.

TRANSDUCTOR DEBAJO DEL PUENTE
El siguiente paso fue acoplar el transductor en la parte inferior del pie derecho del puente. En este caso, el sonido mejoró aún más respecto a los dos métodos anteriores, sobretodo en lo que respecta a las notas más gravés generadas por el violín.
Después de bastantes ensayos de audición, escogí este modo de fijación. Por otra parte, el sensor se encuentra mucho mejor unido al violín, cosa que no ocurre con el método anterior y, además, queda discretamente escondido.
También, es posible colocar el sensor en la parte inferior del pie izquierdo del puente, siendo el resultado acústico similar a la experiencia anterior: algo más de señal de salida más una pequeña variación en el timbre, lo cual, es una cuestión puramente subjetiva: algunos violinistas preferirán el sensor en el lado derecho y, otros, en el izquierdo. Cuestión de gustos.
Personalmente, escogí el pie derecho porque, según mi criterio personal, el sonido me satisfacía más en esa posición. Como en el caso anterior, la ecualización sería el paso final antes de su utilización con el objeto de igualar respuestas.
Finalmente, dado el éxito del experimento, me aventuré a aplicarlo a otros instrumentos de cuerda con resultados muy interesantes.

Hasta otra ocasión...
Roger Andreu

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Transductores de Titanato de Bario. El violín eléctrico. Copyright: T.A.V.
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